No sé si alguno recuerda la campaña
que lanzó en 2009 la Comunidad de Madrid para fomentar el ejercicio
en el suburbano. Si compartís con Dory la memoria de pez o en
aquellos meses no frecuentabais tierras madrileñas, echadle un ojo a
la noticia (y así, de paso, os cercioráis de que una humilde
servidora no se inventa nada):
Alguna mente lúcida tuvo la fabulosa
idea de proponer a los usuarios del subterráneo de la capital que
subieran las escaleras a pie en lugar de utilizar las mecánicas. Con
este, aparentemente, sencillo cambio en nuestros hábitos
conseguiríamos hacer ejercicio y, en consecuencia, mejorar nuestra
salud. Pero cómo se preocupa por nosotros la Comunidad y doña
Esperanza; es para emocionarse.
No sé a quién ni cómo se le ocurrió
semejante cosa; lo mismo afeitándose se le encendió una bombilla,
como a Buñuel (no es mío, es de Woody Allen en Midnight in
Paris), pero desde luego su iniciativa no gozó de éxito
popular. Y no es de extrañar. Aplaudo el interés de la propuesta
(la originalidad no; la SuperPop y la Bravo ya venían recomendando
lo mismo años atrás para mantener el tipo, tss...), pero
reconozcamos que es poco factible.
“Que le digan a un minusválido si mejora su salud física cuando tenga que subir a pie decenas de escalones porque, la mayoría de las veces, las escaleras mecánicas están averiadas. Lo mismo le sucede a una madre que carga con el carrito de niño”.
Eso
dice Rafael Fernández, de la SER, en la noticia anterior. A mí se
me ocurren otros muchos casos. ¿Alguien ha cambiado de la línea 6 a
la 1 en Cuatro Caminos? Intenta hacerlo a pie. Daría para otra
entrega de Misión Imposible. Yo misma intenté seguir la innovadora
propuesta, pero no tardé mucho en desistir. Ya os conté cómo suelo
ir en el metro (Conflicto generacional I, párrafo 4).
Me
gusta imaginar qué hubiese sucedido si la propuesta hubiese sido un
rotundo éxito. Usuarios en deportivas y chándal subiendo y bajando
escaleras a velocidad hipersónica, piques entre canis para ver quién
llega antes al andén... ¿Canis? ¿He dicho canis? He de parar.
Ellos merecen un capítulo aparte.

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