Buscar en este blog

martes, 2 de agosto de 2011

Amor 'underground'



Uno de los puntos de partida de mi tesis –aún no doctoral- es que en el subterráneo madrileño suceden todos aquellos fenómenos que también tienen lugar sobre la superficie terrestre. Hasta aquel recóndito lugar llegan las interacciones, los diálogos, los prejuicios, las peleas, la moda, las comidas, las prisas, el sueño… y, como era de esperar, también se desplazan hasta allí todas las emociones de las que hacemos gala los seres humanos.

El metro de Madrid no permanece ajeno al universo sentimental. Los usuarios, además de usuarios, siguen siendo personas, a pesar de que en numerosas ocasiones parezcan seres sin alma, entes programados que actúan mecánicamente cual robots de último diseño. Que los sentimientos atraviesan túneles, vagones y andenes es un hecho, y esto puede acarrear consecuencias imprevisibles. Una de ellas es lo que denominaré el amor underground.

El metro de Madrid esconde historias que despertarían la ternura hasta del más cínico. ¿Quién no conoce la típica?

“Nos conocimos en el metro. Un día salí cinco minutos antes de casa y coincidimos en el vagón de camino al trabajo. En el preciso instante en que la vi supe que era la mujer de mi vida. Desde entonces salía siempre antes de casa para encontrarme con ella. Un día intercambiamos los teléfonos y el resto ya os lo sabéis…”.

Precioso. Aunque en lo que a mí respecta conozco más amores underground de tiempo limitado –y muy limitado- que cuentos de hadas por siempre jamás. Son historias brevísimas, fugaces, que se escapan de las manos antes de se pueda hacer nada para evitarlo.

Él te mira. Tú te das cuenta y le miras también. Sonríes. Intercambiáis miraditas por espacio de varios minutos y entonces… se marcha.

Sabes que no volverás a ver a esa persona. No tienes su teléfono, su dirección o su email. No sabes ni su nombre, pero te ha encandilado de tal forma que pasas el día en las nubes, pensando si volveréis a cruzaros. La depresión más absoluta se apodera de ti cuando te das cuenta de que esa posibilidad es ínfima, y piensas en fabricarte unas tarjetitas con tus datos de contacto por si alguna vez vuelve a pasarte. Freak.

Los amores underground son una pasada. 34908 personas fans de la página de Facebook 'Pequeños enamoramientos en el tren, metro, bus, avión...' así lo confirman. No duran más que unos minutos, pero al menos, y como diría James Blunt, “we share a moment that will last will the end”.


1 comentario:

  1. me parece muy chulo el estudio de ese hecho. Me creía que eso se daba en muy pocas ocasiones pero como veo es algo más que usual. Es un tema muy interesante y habría que darlo un toque psicológico al asunto de por qué ocurre esto.

    ResponderEliminar